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Índice de Telefónica sobre la Vida digital: una primera aproximación a la medición del avance digital de un país

De Carlos López-Blanco

Este mes Telefónica ha lanzado el Índice de Telefónica sobre la Vida digital, el índice mundial más completo que se haya desarrollado nunca sobre la Vida digital. El Índice mide cómo los distintos países y sus ciudadanos progresan hacia una Economía digital y una Sociedad digital, lo que, en conjunto, podría denominarse Vida digital. El índice explora específicamente este progreso, en 34 países del mundo, a través de tres subíndices:

  1. APERTURA DIGITAL: El grado de apertura con el que la infraestructura facilita el acceso a la información y con el que esta fluye. Se examina la libertad y la abertura en Internet y la disponibilidad de los servicios públicos digitales.
  2. CONFIANZA DIGITAL: El grado de predisposición y de confianza con que los individuos y las organizaciones interaccionan con la infraestructura digital y con el mundo digital. Se evalúa a través de indicadores de adopción, privacidad y seguridad digital.
  3. INICIATIVA EMPRESARIAL DIGITAL: El grado de aptitud con el que las actividades económicas de los ciudadanos y las organizaciones prosperan en el entorno digital. La aptitud se mide por el desarrollo del conocimiento digital, las empresas digitales, la innovación y las finanzas.

El Índice muestra una variedad de factores que influyen conjuntamente en la Vida digital de los ciudadanos de un país determinado. Los gobiernos han de desarrollar planes de política integrales e invertir en consecuencia. Los resultados de esta primera edición del Índice respaldan nuestra creencia principal de que la tecnología digital debería:

  • Ser accesible para todos: aunque el desarrollo de infraestructuras de acceso a Internet constituye una de las primeras prioridades de Telefónica, siguen habiendo varias barreras que hay que superar para que se pueda aumentar la connectividad. Entre esas barreras está la disponibilidad de dispositivos y servicios digitales, la mejora del conocimiento digital y el aumento de la disponibilidad de contenido local y relevante.
  • Apoyarse en servicios, plataformas y ecosistemas abiertos e interoperables: los sistemas abiertos son las formas más eficaces de fomentar la innovación. Sin embargo, los sistemas y servicios propietarios están cobrando cada vez más relevancia, lo que pone en riesgo la idea originaria de una Internet abierta y la portabilidad de la vida digital. Los legisladores están ante una oportunidad sin precedentes de promover políticas que se traduzcan en una mejor experiencia digital y aumentar la innovación digital.
  • Ser fiable: la confianza digital abarca la privacidad, la seguridad y la transparencia.Nuestra estrategia para sostener la confianza digital es hacer que las personas controlen sus datos personales, mantengan la privacidad de sus identidades y se aseguren de que sus datos están protegidos.
  • Facilitar la innovación y la iniciativa empresarial: la innovación es un motor importante de la revolución digital, pero el éxito no es solo una cuestión de actitud. Se requieren iniciativas para promoverlo en cada etapa del desarrollo tecnológico.

Como era de esperar, las puntuaciones del Índice guardan una estrecha relación con la riqueza del país: cuánta mayor es esa riqueza, es decir, cuánto más alto es el PIB per cápita, mejor debería ser la puntuación porque las economías ricas tienen más fondos que invertir en infraestructuras e I+D.  Para extraer conclusiones más precisas, el Índice analiza el rendimiento en relación al PIB, lo que no solo nos permite ver cómo asigna cada país sus recursos, sino la eficiencia con la que los asigna para promover la Vida digital.  Mediante esto, el Índice nos permite identificar áreas de políticas en las que los países pueden trabajar de manera más eficiente para mejorar su Vida digital. Estas áreas van desde políticas centradas en el mercado y el usuario hasta políticas de conocimiento digital y centradas en las competencias.

El Índice no solo aporta una clasificación de los países y una forma más completa de medir la Vida digital, sino que inicia, además, un debate multidimensional sobre la Vida digital entre los distintos participantes (consumidores, legisladores públicos, empresas, medios de comunicación y gobiernos). Con ello estimula y desarrolla las iniciativas de política necesarias para crear una Vida digital mejor para todos.