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Por qué el estudio de la vida digital ha captado mi interés durante 20 años

Por Erkko Autio, director de Investigación, profesor de Iniciativas empresariales de tecnología en Imperial College Business School

He pasado más de 20 años estudiando la vida digital de una u otra forma. Antes de centrarme en explicar por qué la encuentro tan fascinante y por qué tenía ese gran interés en colaborar con Telefónica para crear el Index on Digital Life (Índice sobre la vida digital o TIDL, por sus siglas en inglés ), voy a definir algunos conceptos básicos.

Para entender la vida digital, primero necesitamos entender la digitalización. La digitalización es el proceso de introducir tecnologías digitales en la vida diaria y empresarial. A medida que las personas y las empresas comienzan a utilizar tecnologías digitales (PC, smartphones, banda ancha o aplicaciones, por nombrar algunas), la sociedad y la economía en las que ellas viven y se desenvuelven se va digitalizando. Por lo tanto, la vida digital es el resultado de la digitalización en los planos social y económico.

Entonces, ¿por qué me he tomado la molestia de entender la digitalización y de medir su impacto a nivel mundial?  

Me he dedicado al estudio de la digitalización porque tiene la capacidad de cambiarlo todo. Libera la creación de valor de sus limitaciones físicas. Voy a usar un ejemplo para explicar lo que quiero decir con esto. Un zapato es un zapato; lo único que se puede hacer con él es caminar o correr. Sin embargo, si se introduce un acelerómetro y un microchip en el zapato, este puede empezar a medir sus pasos, velocidad y distancia. Puede comunicarse con su smartwatch y enviar a la nube los datos de su ejercicio. Gracias a la digitalización, su zapato puede adquirir características totalmente nuevas y es capaz de conectar al usuario al ecosistema de un programa de ejercicios basado en la nube.

En el nivel socioeconómico, se estima que la digitalización tiene el potencial de incrementar las tasas de crecimiento del PIB per cápita en un 40 %. Una vez más, esto ocurre porque la digitalización tiene el poder de afectar a todo lo que hacemos. Cambia la forma en la que las personas y las organizaciones interactúan, se comunican y aprenden; la manera en la que trabajan y dirigen su actividad empresarial o a qué dedican su tiempo libre.

Por lo tanto, ¿por qué estaba tan interesado en trabajar con el equipo de Telefónica en su Index on Digital Life, el índice global de este tipo más completo que existe?

A pesar del impacto que la digitalización puede tener y tiene, tanto a nivel individual como social, sus anteriores cálculos han sido limitados y no nos han ofrecido una gran comprensión.

La mayoría de los índices existentes se centran en la inversión en infraestructuras digitales o en su estado actual. Ignoran el proceso crucial a través del cual esta inversión realmente se transforma en crecimiento económico, sin tener en cuenta que la inversión puede ser eficiente o ineficiente.

Esta tradicional estrechez se contempla en el índice de Telefónica, el cual nos ofrece un punto de vista más holístico de la digitalización. Concretamente, el índice adopta un enfoque que no solo mide las inversiones, sino que también tiene en cuenta los complejos procesos que convierten estas inversiones en un potencial para incrementar el crecimiento del PIB y la prosperidad económica, lo que es aún más importante. El índice es tanto una medida del proceso como de la buena disposición para la digitalización.

El doble foco del índice nos trajo unas cuantas sorpresas cuando empezamos a evaluar los resultados:

  • Primero, existen grandes diferencias de un país a otro. La puntuación del país que ocupa el primer lugar en la vida digital (EE.UU.) era el doble que la de los últimos países de la lista.
  • Segundo, los beneficios de la digitalización parecen ser auto-reafirmantes: los beneficios de la digitalización brindan beneficios adicionales.
  • Tercero, el panorama no es del todo pesimista para los países menos ricos. Resultó que 30 de 34 países tuvieron un desempeño superior en relación con la puntuación de su PIB pronosticado en al menos una de las áreas que medimos.
  • Cuarto, para promover la vida digital de forma efectiva, ciertamente se necesita un enfoque holístico que trascienda los silos de las políticas y los departamentos del gobierno.

A mi parecer, el mensaje más importante para los países con bajos ingresos es que la digitalización y su consecuente vida digital probablemente sea la herramienta más importante para el avance de su economía. Sin embargo, es necesario que asuman un enfoque del ecosistema y coordinen las acciones de sus políticas en todos los ámbitos de la vida digital. Si hacen esto correctamente, hay grandes posibilidades de que inicien un círculo virtuoso en el cual el éxito siga generando más éxito.

Los aspectos que me mantendrán ocupado estudiando la vida digital durante muchos años más serán el seguimiento de los países que lo están haciendo bien y la proporción de directrices a aquellos países que aún necesitan un poco de ayuda.